Historia del Tango. Jorge Vidal, una voz que se apaga
Compartimos este saludo con Carlos del Mar, quien nos ha aportado una fotografía donde él mismo, junto a Alfredo Martínez, el dueño de Mayo de Frutos, están con Jorge Vidal.

Cuando a cantar se lo llama
no hay quien lo emparde siquiera,
el canta de una manera...
Se llama... Jorge Vidal.
Y de aquellos recuerdos de presentaciones en radio, nos viene a la memoria un ciclo en el que lo patrocinaba una famosa bebida argentina... al finalizar cada anuncio, el locutor remataba con "Y como dijo Vidal, tomáte un Pineral". Esos programas los abría y cerraba Jorge Vidal cantando este estribillo "A la barra de Boedo, Caballito y Puente Alsina, los espero en esta esquina que muy pronto volveré"...
Al hilo de esos versos, nos valemos del adagio oriental... "nunca te recordaré, porque nunca te olvidaré". Por lo tanto, no habrá vuelta sino permanencia y vivencias de sus tangos, cada vez que los difundamos en algún lugar del mundo.
PARA CANTARLE A LOS SANTOS
Y EL TANGO SERA SU MANTO
QUE CUBRIRA SUS DESVELOS,
EL CANTO DE NUESTRO SUELO
EN SU GARGANTA CANORA,
HABRA DE ESCUCHARSE AHORA
SOBRE EL PROSCENIO ESTRELLADO,
QUE DIOS LE HUBO PREPARADO
¡¡AL CANTOR QUE EL PUEBLO AÑORA!!

Y esto nos comenta Roberto Palmer, que es siempre un Quilla Huasi:
Amigos de Raíz Argentina, conocí bastante a Don Jorge Vidal.
En el 59, estuvimos con el trío Valencia durante un mes en Rosario, compartiendo espectáculo con él en un auditorio en un parque al aire libre. Era un Señor, se había llevado a Roberto Grela (¡casi nada!) y agregó a los hermanos Peralta, buenos guitarristas rosarinos.
Los colegas del Diario Popular de Bueno Aires inician así la nota sobre el adiós del cantor:
El cantor de tangos Jorge Vidal, falleció ayer en esta capital, a la edad de 86 años. Nacido en Capital Federal el 12 de agosto de 1924 comenzó su carrera artística en la orquesta de Osvaldo Pugliese en 1948, y permaneció en ella hasta el año 1951.
Grabó entre otros tangos Puente Alsina, Ventanita de Arrabal, Vieja Recova, a los que puso su impronta personal y lo catapultaron a la fama. Luego decidió probar suerte como solista y tuvo gran éxito. Grabó gran cantidad de discos, entre los que se recuerdan piezas como El Conventillo Cuaranta de Eduardo Marvezzi, Callejón de Marco y Grela, y Qué Sapa Señor de Enrique Santos Discépolo.
En uno de sus últimos reportajes, concedidos al periodista Néstor Pinsón, el popular intérprete contó: “Desde joven tuve clara mi posición ante la vida, en lo social y en lo político, y tuve mucha suerte, Dios siempre estuvo a mi lado. Hubo muchas amarguras, propio de los hombres, pero las fui relegando a un rincón”.
Jorge Vidal nació en el porteño barrio de Caballito, en la calle Méndez de Andes al 700, y fue el cuarto hijo, y único varón, después de tres hermanas.
Sobre sus comienzos en el arte de cantar, Vidal recordaba que “el canto fue algo natural desde chico, aprendía escuchando la radio. Mamá me envió a estudiar solfeo y guitarra y también canto con el maestro Deferrari. Un aprendizaje breve que después me fue de gran utilidad”. Antes de ingresar a la Escuela Naval, Vidal cantaba en algunos cafés de Buenos Aires “donde no nos echaran”, y sus breves espectáculos eran “a la gorra”.
Eduardo Aldiser
RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa